Bueno… pues ahora sí que sí hemos aterrizado en esa época en la que todo se abre.
La sangre se altera, la gente sonríe más (aunque no sepa muy bien por qué) y las terrazas se llenan como si repartieran bebidas gratis.
Bienvenida, primavera.
Y este año me he propuesto algo importante:
arreglar mi patio.
Sí, porque ya me he cansado de tenerlo desolado.
Una pared blanca, un arriate olvidado… y dos tristes plantas que no terminan de morirse, pero tampoco de vivir. Vamos, que están en modo “sobrevivo por inercia”.
Bueno… espera.
He mentido.
No son dos.
Son tres.
Y la tercera… la tercera tiene carácter.
Está en el arriate, a su bola, sin que yo le haga ni caso. Pero oye, ella ha decidido vivir intensamente.
Se aferra a la tierra como si dijera: “yo de aquí no me voy ni con agua caliente”.
Es bonita, no lo voy a negar. Verde, fuerte, con ganas… muy primavera todo.
Pero también es un poco como ese invitado que se viene arriba y acaba durmiendo en tu sofá tres días:
invasora nivel selva tropical.
Te despistas dos semanas y aquello pasa de patio a documental de naturaleza.
Tallos de más de un metro, hojas grandes… todo muy espectacular hasta que llega el calor fuerte y… drama.
Se seca.
Se queda fea.
Y te dan ganas de cerrar la persiana y hacer como que ese patio no es tuyo.
Así que he tomado una decisión muy adulta:
la dejo vivir… pero bajo supervisión.
En cuanto se emocione más de la cuenta: tijeretazo y aquí paz, y después gloria.
🪴 Visualización de mi patio
Total, que tengo:
+ Un arriate con espíritu rebelde
+ Una pared blanca con zócalo
+ Y unos sillones con mesita del año pasado
Y ya.
Le falta gracia, alegría… intención.
Ahora mismo mi patio es como una tostada sin aceite: alimenta, pero no enamora.
🏝️ Primer capricho: la piscinita
No lo he pensado.
La he comprado.
Bueno… en realidad intenté comprarla en MGI, porque la había visto y me flipó.
Pero claro, cuando fui… agotada (cómo no, si aquí volamos todos en cuanto sale el sol).
Así que me tocó hacer lo que hacemos todas: plan B.
Me puse a buscar y encontré una muy parecida en Amazon, con asiento y posavasos —porque una tiene estándares en la vida.
👉 Te dejo el enlace por aquí por si quieres cotillearla.
🖼️ (imagen de la piscina)
No es para nadar, es para flotar con dignidad.
Para ese momento de calor en el que dices “cinco minutos”… y sales una hora después con la vida reseteada.
✨ Luces… y empieza la magia de verdad
Tema luces… tenía unas solares.
Bueno.
“Tener” es una forma optimista de decirlo.
Son tan pequeñas que parecen estar pidiendo permiso para iluminar.
Eso no crea ambiente… eso crea lástima.
Así que toca cambio.
Esta vez las he comprado en Ikea, porque las vi, me gustaron y no me compliqué más.
Pero he visto que las mismas (o prácticamente iguales) están también en Amazon y al mismo precio, así que si eres más de comprar desde el sofá… tienes opción.
👉 Te dejo por aquí el enlace por si prefieres mirarlas online.
Y ya me imagino ese patio con luz cálida, todo bonito… de esos sitios en los que te sientas y dices: vale, me quedo aquí.
🔥 La fantasía adulta: barbacoa
Aquí ya me vine arriba.
He estado mirando opciones y al final la he comprado en Action, esa tienda peligrosa donde entras a por una vela y sales con medio proyecto de vida. 😅
Eso sí… solo se puede comprar en tienda, así que toca ir, cruzar los dedos y esperar que haya existencias.
El riesgo de que esté agotada le da un punto de aventura, como cazar un tesoro en plan “veremos si la suerte me acompaña”.
Es pequeña, apañada y barata… pero tiene todo el potencial para mis planes de patio: luces encendidas, chuletón en la parrilla… y mi copita de vino en la mano.
Ese momento en el que piensas: “vale… la vida no está tan mal”.
👑 Y ahora sí… la estrella del show
Y ahora sí… redoble de tambores.
La silla colgante de macramé.
Llevo DOS AÑOS con esto.
Dos.
Esto ya no es un capricho, es una obsesión con paciencia.
He mirado en MGI, en Action… y sí, hay opciones más baratas.
Pero siempre les faltaba algo.
Que si sin cojín, que si más básica… y yo ya que me lanzo, me lanzo bien.
Así que al final encontré una en Amazon que viene completa, con cojines y todo, y además tenía un montón de buenas opiniones.
Y eso, amiga, da mucha paz mental.
👉 Te dejo el enlace por aquí, porque sé que no soy la única con este antojo.
🖼️ (imagen de la silla colgante)
Me veo ahí:
café por la tarde, copa por la noche… balanceándome como si tuviera la vida resuelta.
Esa silla no es una silla.
Es terapia… pero sin cita previa.
Y tú… ¿ya tienes tu patio de ensueño o estás en pleno proceso como yo?
Porque al final, sin darnos cuenta… la vida también pasa ahí fuera.
A mis fallid@s:
Este artículo incluye enlaces de afiliado. Si decides comprar a través de ellos, estarás apoyando este pequeño rincón.
Más información en la política de afiliados.
0 Comentarios
¿Tienes algo que decir? ¡Recuerda! siempre con respeto