Ayer no estuve. Y sin embargo, estuve más que nunca. Martes Santo. Luz verde. Primera vez. Un Cristo nuevo en mi pueblo… y yo, pegada a una pantalla como quien espera noticias importantes. Fotos, vídeos, videollamadas… lo que fuera. No me cansaba de mirarlo. Como si en cada imagen hubiera algo más que una talla, más que arte, más que una procesión que por fin salía a la calle. Y esta mañana, lo mismo. Otra vez. Sin pausa. Qué bonito. Qué precioso. Qué… distinto. Crecí entre túnicas prestadas y emociones que no sabía nombrar. No fui hermana des…