El Fin del Fin. Y el Fin del Principio. ¿Y el Nuevo Año?

El fin del fin. Y el fin del principio.

Por fin han acabado las Navidades. POR FIN.😅
Y no, no hablo de las vacaciones —quien ha tenido días libres sabe que de eso nunca se cansa—. Hablo de comer y beber sin hambre, sin sed y ya sin ningún sentido vital.

Porque esto no empieza el 24 de diciembre.
Esto empieza en noviembre, cuando alguien decide que una comida de empresa es “necesaria”. Luego vienen las de amigos, las de “hace tiempo que no nos vemos”, y cuando quieres darte cuenta ya estás enlazando con Nochebuena, Navidad… hasta llegar a Reyes y al roscón de nata, trufa, pistacho o lo que demonios se haya puesto de moda este año.

Dos días más de fiestas y me ingresan en la UCI con diagnóstico: exceso de excesos innecesarios o síndrome de abstinencia. Lo que llegue antes.

Sí, son días especiales. Para compartir, disfrutar, abrazar… bueno, esto último no tanto, porque luego llegan las gripes.
A mí me ha pasado de refilón, pero a mis seres “queridos” los ha pillado de pleno. Besos con virus incluido. El regalo no deseado de estas Navidades y post-Navidades.

Pero… ¿qué necesidad hay de comer como si se acabara el mundo?
Y no me habléis del “día de las sobras”. Las sobras no duran dos semanas:

- Porque se ponen malas.

- Porque estás hasta los c… de comer lo mismo y lo último que te apetece es otro plato recalentado con nostalgia.

Y luego está el tema bares y alcohol.
Días después de Nochevieja o tardevieja, esto ya no es diversión: es rutina social que asquea. Beber porque todo el mundo bebe. Porque si no, eres el raro.
Tú lo sabes: te sobra, no lo necesitas… pero ahí está la presión. Tu estómago pidiendo auxilio y tu tarjeta de crédito ahí, dándolo todo.

En fin. Continuamos.
Volvemos a lo importante: el fin del fin y el fin del principio (sí, me sigue haciendo gracia y quizá sirva de título).

Se acaban las fiestas y con ellas esa hipocresía navideña de: dos besos, “¿cómo estás?”, quedo divina… y hasta el año que viene si te vuelvo a ver.

Eso sí, mientras no desmontaba el árbol —porque aún no lo he hecho y lo haré dentro de dos semanas para no sentir tanta nostalgia—, han pasado cosas.

Primero, y lo más importante: el fin de Stranger Things, la mejor serie del mundo.
Final cuestionable, sí. Asimilado… más o menos. Yo elijo creer.❤️‍🩹 Habrá gente que entienda esto y gente que no. No pasa nada. Tú sabes que ha quedado bien.

Eso sí: las teorías de los fans ya rozan el delirio colectivo. Pistas ocultas, mensajes cifrados, análisis de fotogramas. Tanto querer más que Netflix se cayó por la avalancha. Normal.
Todos esperando un capítulo 9 que nunca llegó. Cara de payasos se nos quedó. Sí. Viva el #conformitygate.

Segundo: notición inesperado.
La captura de Maduro.
Lo dejamos ahí. Aquí no se habla de política. Pero sorpresa fue.

Tercero: series otra vez.
El 13 de enero vuelve La Reina del Flow y, sinceramente, me va a salvar la salud mental. Necesito sufrir con Yeimy y Charly Flow para no pensar en Once, Dustin y Will. Terapia audiovisual.

¿Fútbol? Paso.
¿Conciertos? Sí, pero con matices.

No conseguí entrada para Rosalía. Ni para Don Omar.
Hoy salen entradas de un boom navideño: Romeo Santos y Prince Royce. Da igual si fue Dardos, San Miguel, Lokita por mí o la que sea: salió en Navidad y ya cuenta como villancico emocional.🎶

En mi mente voy diciendo muy segura: “ya decidiré si las compro o no”, según la vibra del momento… como si fuese tan fácil pillar entradas hoy en día. Ja.

La realidad es otra: una hora (o dos) en preventa, entras y te dicen que eres el número 68.523.
¿Perdona? Mentira cochina.

Las entradas vuelan mágicamente a reventas y luego nos piden 400€ por algo que costaba 100€.💸
Indignante. Patético. Decepcionante.
Ni a un concierto se puede ir ya sin sentir que te están timando.

Y así empieza el año.

Enero.
Largo.
Eterno.

Vuelta al cole, vuelta al trabajo, vuelta a la depresión estacional.
¿seguimos alimentando la depresión?

¿Hablamos de sueldos?
El IPC sube.
¿Tu sueldo?
Silencio incómodo.
(No hablo de funcionarios. Hablo del sector privado. Del mundo real).😅

Enero es eso: un mes infinito con resaca emocional, donde ya estamos cansados del año… y solo llevamos ocho días.

Pero oye, hemos sobrevivido a la Navidad.
Eso ya es una victoria.

Aunque para mí, hasta finales de enero o principios de febrero, no empieza el verdadero año.

Adiós, enero.
Pasa rápido.
Que quiero empezar el nuevo año de verdad.🥱

Posdata: Tengo la canción perfecta para el final del principio.
Aunque no acorta el mes de enero, ayuda a curar la resaca emocional de todo lo vivido esta temporada.
Y a veces, con eso, ya es suficiente.
En febrero entraremos con más energía.




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